Post especial para @rseonline
Hoy hablaremos del Voluntariado y de cómo la dedicación a una actividad en nuestro tiempo libre, puede marcar la diferencia en la vida de los demás.
El voluntariado corporativo, más que una tendencia mundial ya entradita en años, responde a la necesidad de las empresas de participar en el desarrollo integral de su capital humano, de brindarle la posibilidad de conocer otras realidades a las acostumbradas y sobretodo interactuar con personas necesitadas.
Para ser un voluntario, principalmente existen tres características que debemos tener: ser desinteresado, ser intencionado y estar justificado. En primer lugar el único interés que debe mover a un voluntario se basa en su deseo de ayudar a una causa de su elección; al mismo tiempo cuando es la empresa la que propicia la creación del voluntariado el interés debe ser el mismo, ayudar, colaborar, solidarizarse.
En segundo lugar el voluntariado debe tener una intensión, una razón de ser y eso conlleva a la justificación de la causa por la cual se está trabajando, tercera de las características que debe poseer.
Pero más allá de las razones que conllevan a desarrollar un voluntariado, está el deseo individual del voluntario por hacer de su tiempo algo valioso, identificándose con sus valores y principios y ponerlos a la disposición del colectivo. Es allí donde radica la importancia, lograr conectar las necesidades de la comunidad, la labor de responsabilidad social de las empresas y el interés individual del voluntario en una sola iniciativa.
Cuando esto confluye se logra marcar la diferencia. Es una triangulación mágica orientada a lograr los objetivos que se propongan, y estos pueden ser tan variados como actividades medioambientales, trabajo social en sectores deprimidos, desarrollo de proyectos sociocomunitarios entre otros.
Desde este orden de ideas, la figura del Voluntario es una herramienta súper importante, no solo para desarrollar la Responsabilidad Social de las Empresas, si lo vemos desde el punto de vista del Voluntariado Corporativo, sino que es una forma maravillosa de desarrollar y canalizar nuestros intereses personales, generando vínculos con nuestra comunidad y fortaleciendo nuestra responsabilidad personal.
Si en nuestras empresas no existe un programa de voluntariado, demos el primer paso, identifiquemos las necesidades de las comunidades cercanas, repasemos los valores de nuestra empresa con nuestros propios valores, difundamos la información porque seguramente muchos emprendedores sociales como nosotros solo esperan la oportunidad para marcar la diferencia.
Rosanid Dewendt (@nanidew). 30 años, Venezolana. Licenciada en Procesos Gerenciales mención Políticas Públicas. Investigadora en temas de Responsabilidad Social. Asesora Organizacional en el desarrollo de Voluntariado en empresas públicas y privadas. Coordinadora de la Fundación Arsenio Nava. Experiencia en Gestión de Redes Sociales. Diseñadora Gráfica y Fotógrafa aficionada.