11 abr 2011

Lugares que inspiran... Cataratas del Niágara

Viajar a la Ciudad del Niágara, desde Toronto, nos tomo aproximadamente dos horas y media… a medida que te acercas a la Ciudad; observas a tu izquierda, primero las Cataratas Americanas y luego las Cataratas Canadienses. La sensación de fuerza, majestuosidad, magia, se entremezclan de tal forma, que sientes que será una experiencia única e inolvidable que vale la pena vivir. Extendiendo las manos, tocas al Edo de Nueva York en Estados Unidos de Norteamérica; con la Ciudad de Búfalo de antesala, a solo 25 Kms. de Niágara.
Estar en Niágara, es sentirse entre dos mundos; el mundo tocado por la mano de Dios, las Cataratas del Niágara, donde solo existe espacio para contemplar un hermoso paisaje, magnifico, imponente y lleno de vida,  donde se siente cara a cara el poder de la naturaleza; y el otro mundo, el  tocado por la mano del hombre, donde al caminar por la ciudad, se siente que esta rompe la estética del paisaje, con tantos edificios alrededor de este regalo de la naturaleza, se siente aun mas cuando cae la noche, la ciudad se ilumina semejando un mini-Vegas y haciendo mas palpable el desarrollo urbanístico en contraste con la maravillosa belleza natural.

En esta Ciudad, a través de su gente, su naturaleza, sus luces, sus verdes; sientes que te hablan en un tono que entiendes y asumes, no como influencia, sino como estilo de vida.

Definitivamente las cataratas del Niágara, es un lugar que inspira.

Morelys Hernández para Inspira-rse

Tu propio Jardín

Las plantas nos llenan de vida. Aparte de todo el proceso químico que lo demuestra, tener una planta significa dar un espacio a otro ser vivo, que debemos cuidar y entender y hacerlo que se adapte a las condiciones de nuestra casa. Si disfrutamos un paseo por el parque, porqué no tener nuestro propio jardín.

Les comento mi experiencia: un día acompañé a una amiga a un vivero, y sin pensarlo regresé a mi casa con una hermosa planta de la familia de las heliconias. (Su foto engalana la portada de esta edición). Muchos incrédulos no me creían capaz de cuidar a una mata, menos una un tanto exótica para este clima árido y seco que nos gastamos en Punto Fijo.

Como me encanta decirles que no es sólo una planta la que poseeo, en dos años de aquel día he comenzado a armar, cuidar y respetar mi propio jardín. Desde matitas tan simples como la llamada Buenas Tardes, hasta mi propia mata de cambúr, la cual espero pacientemente por sus primeros frutos. Pasando por el orgullo de poseer unos girasoles espectaculares, que duraron poco pero que fueron hermosos.

El tiempo que le dedico a la jardinería me permite aprender a ser paciente y tolerante con los caprichos de la naturaleza, a comprender que todas, aunque diferentes se mantienen en equilibrio. El mismo equilibrio que debemos mantener en la familia, con los amigos y en nuestros ambientes de trabajo.

¡Así que anímate a tener tu propio jardín!.

MIAMI SALAD!!!



Yo comparo a Miami con una deliciosa ensalada en un hermoso platón y con un aderezo muy sabroso. ¿Por qué?  Simplemente porque sus habitantes, los cuales seriamos los ingredientes de esta ensalada, somos una mezcla de culturas bien definidas, donde cada una trata de preservar sus costumbres y tradiciones pero que no llegan a unirse o mezclarse como en un melting pot sino que cada uno conserva su forma y sabor.  

El  platón vendría a ser la hermosa, rumbera y próspera ciudad de Miami, y el aderezo es una mezcla  de clima, playas deliciosas, parques y lugares que componen esta ciudad.

Vivir en Miami es una experiencia bien interesante porque está uno viviendo en los Estados Unidos de Norteamérica pero, como en mi caso en particular, se vive con la sensación de tener un pedazo de Venezuela al alcance de la mano, por ejemplo un día cualquiera se puede desayunar con unas ricas empanadas o cachapas con queso ‘e mano en alguno de los tantos lugares que aquí existen.


De igual manera los cubanos tienen sus “macitas de puerco” (léase chicharrón) con “mariquitas” (unas tajadas muy delgaditas de yuca frita), o  los nicaragüenses comen “vigorón” (en un plato pequeño sirven chicharrones, yuca sancochada y ensalada de repollo), los colombianos tienen sus “bandejas paisa” (caraotas rojas, arroz, chicharrón, tajadas y carne,  todo esto coronado con un huevo frito con la amarilla aguaita, ¡toda una bomba!).

Y no es solamente en cuestión de comida, las fiestas de los santos de cada cultura aquí también se celebran, los venezolanos celebramos la fiesta de La Chinita, los cubanos La Caridad del Cobre, los nicaraguenses, La Inmaculada Concepción.

En cada uno de los aspectos de la vida cotidiana los que vivimos en esta ciudad, hacemos notar la diversidad de nuestras culturas, y ni hablar de los acentos y la diferencia de significado de las palabras, eso es algo en lo que hay que ser bien cuidadoso porque en algunos casos una palabra puede generar situaciones cómicas, pero en otros puede ser desde una grosería hasta un insulto. Por eso, como dije al principio, somos una deliciosa ensalada!!!!

La Tata Martínez

Japón en nuestros corazones

Las tragedias naturales suelen movilizar la fibra solidaria que tenemos la mayoría de los seres humanos. De historia reciente hemos vivido como el pueblo chileno recibió el azote de un terremoto y de un tsunami apenas hace un año, cómo lentamente los haitiano se estan intentando recuperar del terremoto que acabó con gran parte de la infraestructura de la isla y que además se complicó con una mortal epidemia de cólera que aún sufren.

Eso  lo  hemos  vivido,   pero la magnitud de la tragedia con la que despertamos este pasado 11 de marzo en Japón, se escapa de nuestra historia contemporánea.

Muchos periodistas lo dijeron, Japón es un pueblo preparado para este tipo de desastres. Pero pregunto... ¿Estamos realmente preparados en cualquier lugar del mundo para un terremóto de 9.0 grados en la escala de Richter y un posterior Tsunami? ... probablemente la respuesta sea un no.
      
La cifra de muertos y desaparecidos crece cada día, y se aumenta más cuando suceden las continuas y cada vez más fuertes réplicas, las cuales se pronostican duren hasta un año.

Sin embargo, la tragedia de Japón no se queda solo en lo natural. Se le suma un temor latente a un colapso nuclear de una de las plantas más grandes del mundo, Fukushima. Confieso no haber oído jamás ese nombre, así como confieso también que ahora forma parte de mis pesadillas aún estando a continentes y océanos de separación de mi Venezuela.

Lo que parece una tragedia lejana, nos toca como seres humanos, y gracias a los medios de comunicación nos acerca a las realidades de millones de afectados que solo esperan poder volver a casa, demostrando que así sea en países del primer mundo, todos somos vulnerables ante la furia de la naturaleza.

Los dejo con una recopilación de imagenes, tomadas del portal Boston.com, imágenes que despiertan angustia, solidaridad, resignación... todos estos sentimientos que aunque encontrados forman parte de esto que llamamos vida.

Japón está en nuestros corazones.

imagen Boston.com