Las tragedias naturales suelen movilizar la fibra solidaria que tenemos la mayoría de los seres humanos. De historia reciente hemos vivido como el pueblo chileno recibió el azote de un terremoto y de un tsunami apenas hace un año, cómo lentamente los haitiano se estan intentando recuperar del terremoto que acabó con gran parte de la infraestructura de la isla y que además se complicó con una mortal epidemia de cólera que aún sufren.
Eso lo hemos vivido, pero la magnitud de la tragedia con la que despertamos este pasado 11 de marzo en Japón, se escapa de nuestra historia contemporánea.
Muchos periodistas lo dijeron, Japón es un pueblo preparado para este tipo de desastres. Pero pregunto... ¿Estamos realmente preparados en cualquier lugar del mundo para un terremóto de 9.0 grados en la escala de Richter y un posterior Tsunami? ... probablemente la respuesta sea un no.
La cifra de muertos y desaparecidos crece cada día, y se aumenta más cuando suceden las continuas y cada vez más fuertes réplicas, las cuales se pronostican duren hasta un año.
Sin embargo, la tragedia de Japón no se queda solo en lo natural. Se le suma un temor latente a un colapso nuclear de una de las plantas más grandes del mundo, Fukushima. Confieso no haber oído jamás ese nombre, así como confieso también que ahora forma parte de mis pesadillas aún estando a continentes y océanos de separación de mi Venezuela.
Lo que parece una tragedia lejana, nos toca como seres humanos, y gracias a los medios de comunicación nos acerca a las realidades de millones de afectados que solo esperan poder volver a casa, demostrando que así sea en países del primer mundo, todos somos vulnerables ante la furia de la naturaleza.
Los dejo con una recopilación de imagenes, tomadas del portal Boston.com, imágenes que despiertan angustia, solidaridad, resignación... todos estos sentimientos que aunque encontrados forman parte de esto que llamamos vida.
Japón está en nuestros corazones.
imagen Boston.com

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