Estar en Niágara, es sentirse entre dos mundos; el mundo tocado por la mano de Dios, las Cataratas del Niágara, donde solo existe espacio para contemplar un hermoso paisaje, magnifico, imponente y lleno de vida, donde se siente cara a cara el poder de la naturaleza; y el otro mundo, el tocado por la mano del hombre, donde al caminar por la ciudad, se siente que esta rompe la estética del paisaje, con tantos edificios alrededor de este regalo de la naturaleza, se siente aun mas cuando cae la noche, la ciudad se ilumina semejando un mini-Vegas y haciendo mas palpable el desarrollo urbanístico en contraste con la maravillosa belleza natural.
En esta Ciudad, a través de su gente, su naturaleza, sus luces, sus verdes; sientes que te hablan en un tono que entiendes y asumes, no como influencia, sino como estilo de vida.
Definitivamente las cataratas del Niágara, es un lugar que inspira.
Morelys Hernández para Inspira-rse
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